La 7ma. Sesión Ordinaria del Concejo Deliberante de Zárate esconde, bajo toneladas de burocracia, la única pregunta que importa: ¿alguien va a hacer lo que hay que hacer, o todos van a hacer lo que siempre hacen? NADA
Buscando: Leandro Matilla
La grieta sirve para explicar por qué ‘el otro’ es el problema. Sirve para movilizar votos. Sirve para justificar por qué no se puede hacer nada.
Decía Lao-Tsé: «Un viaje de mil millas comienza con un solo paso».
El problema de fondo no es quién preside el partido. El problema de fondo es qué hace ese partido con la conducción que tiene.
¿Qué elegirán los peronistas zarateños? ¿Qué le ofrecerán los peronistas a los zarateños? ¿Cambio o más de lo mismo?
La pregunta del título encierra una afirmación que ya todos intuíamos pero que nadie quería decir en voz alta: Fuerza Patria está jugando. El problema es que no sabemos exactamente a qué. O peor aún: sí lo sabemos, pero nos negamos a aceptarlo. Y ese es el interrogante que dispara esta columna. Porque cuando las fichas empiezan a caer, el tablero muestra un diseño que ya conocemos de memoria.
La casta política local cerró filas con uno de los propios para que nada cambie, para que todo siga igual, para que el vecino siga siendo un espectador pasivo de una obra que se repite temporada tras temporada.
El verano se acerca. Las temperaturas subirán. Los aires acondicionados se encenderán. Y la red eléctrica, esa que debería haber sido reforzada con los setecientos millones prometidos, seguirá siendo la misma red endeble y sobrecargada de siempre. Los cortes vendrán.
La presentación de la denuncia, la solicitud de una comisión investigadora y el pedido de apartamiento preventivo de Hergert no son un capricho legalista ni una movida de ajedrez político: son una defensa del orden institucional y del imperio de la ley contra quienes creen que la política es una caja chica de privilegios a repartir entre amigos.
El 7 de septiembre los vecinos dijeron ‘basta’. Que el proyecto de Matzkin no convenció. Y eso se tradujo en el Concejo Deliberante, pero en lugar de hacer autocrítica, en lugar de repensar estrategias, decidieron hacer lo que mejor saben: manipular las reglas del juego para seguir en la cancha.