Dadas las circunstancias, las justificaciones públicas, amenazas inminentes, riesgos nucleares o apelaciones a la seguridad internacional, suelen operar más como narrativas destinadas a legitimar decisiones que responder a cálculos estratégicos previos en vez de las verdaderas causas de la acción política.
Buscando: Javier Milei
Tenemos que dar la batalla.
Una vez más.
Tenemos la obligación de hacerlo.
Comemos lo que queremos, cuándo queremos. Nos bañamos con agua caliente, dormimos en una cama cómoda, nos calefaccionamos en invierno y nos refrigeramos en verano. Nosotros, los que tenemos estos privilegios, no tenemos excusas.
Porque si no la damos nosotros, que podemos, ¿quién carajo la va a dar?
En Zárate ganó Fuerza Patria el 7 de septiembre y ganó Fuerza Patria el 26 de octubre, los números así lo reflejan, pero si a este análisis cuantitativo sumamos la variable cualitativa, además perdió Marcelo Matzkin.
El león libertario rugió fuerte y el eco se escuchó desde La Quiaca hasta Ushuaia, pasando por el obelisco y llegando hasta el Congreso, donde las nuevas bancas violetas cambiarán las reglas del juego político.
¿Qué opinarán Matzkin y los ediles abstencionistas sobre la privatización de NASA ahora que ‘el crá’ la apoyó abiertamente? ¿Seguirán con el cuento de que ‘no tenemos información suficiente para opinar’? ¿O finalmente asumirán que están del lado de la privatización pero no se animan a decirlo?
¿Tendrá consecuencias electorales mañana?
Es tinieblas con flores, revoluciones, y aunque muchos no están, nunca nadie pensó besarte los pies, cinco siglos igual’.
Ya se bajó José Luis Espert, a este ritmo Karen Reichardt va camino de lo mismo…. aflojen que se quedan sin candidatos.
La política zarateña: donde la coherencia es opcional y la vergüenza, un artículo en extinción.
La realidad zarateña exige respuestas urgentes. La complicidad del oficialismo local con las políticas destructivas del gobierno nacional no puede seguir siendo tolerada. Es hora de que los trabajadores y las familias de Zárate tengan dirigentes que realmente los representen.
El Nunca Más no es patrimonio de ningún sector político. Es patrimonio de todos los argentinos que creemos en la democracia y en la dignidad humana. Y como tal, todos tenemos la responsabilidad de protegerlo.