Cuatro años después, la Justicia nos dio su veredicto: en el reino del caffarismo, los errores no son delitos, son apenas inconvenientes administrativos. Y los Decretos firmados desde el futuro, bueno, son muestras de eficiencia anticipada.
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Al final del día, lo que estamos presenciando en Zárate no es construcción política. No es gobernabilidad. No es búsqueda del bien común. Es simple y llanamente negocio personal. Es la vieja y conocida práctica de usar el Estado como agencia de empleos para los amigos políticos. Es la puerta giratoria que gira y gira y gira, siempre con los mismos apellidos rotando de cargo en cargo.
Si el gobierno municipal de Zárate es opaco y turbio en su accionar, el Ente para el Desarrollo de Zárate (ENDEZA) es su quintaesencia.
Mientras el intendente de Zárate pretende dar lecciones de ‘fortalecimiento institucional’ en un organismo internacional, en su casa aplica el más elemental de los debilitamientos: el de la ley que juró cumplir y no cumple.
Bienvenidos a Zárate: donde la información pública es una matrioshka infinita y el organigrama municipal es tan real como el Cuco. Donde prometer es gratis y cumplir es opcional. Donde la democracia es un espectáculo y la transparencia, una ilusión óptica.
El 7 de septiembre los vecinos dijeron ‘basta’. Que el proyecto de Matzkin no convenció. Y eso se tradujo en el Concejo Deliberante, pero en lugar de hacer autocrítica, en lugar de repensar estrategias, decidieron hacer lo que mejor saben: manipular las reglas del juego para seguir en la cancha.
¿Quiénes están detrás de AVANZAR Productores Asesores de Seguros S.A.? ¿Existen vínculos políticos, familiares o empresariales con el entorno de Matzkin? ¿O es pura casualidad que justo esta empresa haya sido la elegida entre… ninguna otra?
Bienvenidos a Zárate: donde la información pública es una matrioshka infinita y el organigrama municipal es tan real como el Cuco. Donde prometer es gratis y cumplir es opcional. Donde la democracia es un espectáculo y la transparencia, una ilusión óptica.
La diferencia entre Maradona y Unrein es simple: el Diego ponía la cara, asumía, bancaba. Walter busca culpables, se victimiza, esconde la mano después de tirar la piedra.
El Diego tenía razón en aquellas declaraciones de 2009. Walter, claramente, no la tiene hoy.
La sesión de ayer fue apenas el primer capítulo de esta nueva temporada del circo político zarateño. Y si arrancó así, con irregularidades, un presidente que no estuvo a la altura, negociaciones a puertas cerradas, cuartos intermedios interminables y malabares legales, no queremos ni imaginar cómo va a terminar.