📸 Lo que la foto muestra, y lo que el Municipio necesita que creas que muestra
Días atrás, el Intendente Marcelo Matzkin publicó en sus redes sociales un posteo describiendo ‘villa Carmencita. Gran Barrio de Zárate’ (sic) y lo acompañó con una serie de fotografías. Entre ellas, la que encabeza esta nota. Mirémosla con calma, porque es un documento político completo.
Ahí está el Intendente, hablando a través de una reja de chapa metalizada. No con el vecino: con la reja. Su cuerpo entero puesto del lado de afuera, inclinado hacia adentro, en la pose exacta de quien visita y no de quien reside. Del otro lado, una vecina con un pullover rojo, a la altura justa de la reja, que lo mira sin entender del todo qué es esta ceremonia. Y a la derecha, una funcionaria con el celular en alto, retratando la escena para que el momento exista. Para que el momento circule.
Fijémonos en la simetría perfecta del cuadro: el Intendente produce la imagen; la funcionaria registra la producción; el vecino es el fondo de la producción. Nadie, en esa escena, está gestionando nada. La reja que separa al Intendente del barrio sigue exactamente donde estaba. El agua que, según reiteradas quejas vecinales que circulan en redes (y que el propio posteo no desmiente ni confirma), no llega a la altura de una canilla en varias calles del barrio, sigue sin llegar. Lo único que circuló fue el contenido.
Porque esa es la verdadera definición de la foto: no es un Intendente reuniéndose con vecinos; es un Intendente posando la reunión con vecinos, y alguien del equipo cuidando de que el posado quede archivado. La imagen no vale más que mil palabras. Vale mil palabras reducidas: las mil palabras que llevaría explicar por qué la gestión municipal está del otro lado de la reja, comprimidas en un solo gesto. Y ahí, precisamente, está su peligro: una síntesis también es una selección, y lo que esta selección esconde es que detrás de la reja no hubo obra, ni plan, ni respuesta: hubo escenografía.
🚪 Del timbreo a la reja: la geografía del alejamiento
En campaña, Matzkin y su espacio hicieron de los timbreos su marca registrada: tocar puertas, escuchar, cara a cara, sin mediaciones. Era, hay que reconocerlo, una buena idea. Tanto mejor, entonces, que uno la archive como lo que fue: una práctica de campaña.
Porque la geografía de la foto lo cuenta todo sobre la evolución de esa promesa. El timbreo implica cierto contacto interpersonal. La reja lo prohíbe. El timbreo es unidireccional hacia adentro de la casa ajena; la escena de Villa Carmencita es bidireccional hacia afuera, hacia el lente, hacia el feed. El contacto cara a cara se convirtió en contacto cara a cámara, y el barrio pasó de ser destino de escucha a ser locación.
A un año de las próximas elecciones, a las que el Intendente ya anunció que se presentará, el operativo intenta recomponer el contacto ‘cara a cara’ con los vecinos. Lo que importa, sin embargo, no es el contacto: es mostrar el contacto. Reducido, eso sí, a tres casos por barrio, como consta en la propia curaduría de las imágenes publicadas. Tres rejillas, tres conversaciones, tres fotos. La estadística del relato: muestreo mínimo, difusión máxima.
Y una observación que la propia imagen obliga a hacer: en el posteo se habla de ‘villa Carmencita’ con V minúscula y sin tildes, y se lo llama ‘Gran Barrio’ con mayúsculas. La jerarquía tipográfica del Municipio tiene sus prioridades, y no son las que supondría cualquier manual de urbanismo. Que conste: el error ortográfico es menor; el error político es la foto entera.
🎭 El fotógrafo de bolsillo: la funcionaria como ministerio de la imagen
Quedémonos un instante con la segunda figura del cuadro. Mientras el Intendente dialoga a través de la reja, la funcionaria de pelo canoso, lentes en la cabeza y campera negra sostiene el teléfono en posición de grabación, con la concentración de una profesional que sabe que su producto no es la respuesta al vecino sino el registro de que el vecino fue respondido.
No sabemos su nombre ni su cargo, la imagen no lo documenta y no vamos a adivinarlo, pero su rol está perfectamente ilustrado: es el aparato de captura del gobierno, la ‘Secretaría de Imagen’ que acompaña al Intendente allá donde vaya. Su tarea no es escuchar a la vecina del pullover rojo; el Intendente ya ocupa ese plano. Su tarea es asegurarse de que el futuro posteo tenga material. Que el ‘cara a cara’ tenga cara para las redes, aunque la gestión no tenga nada detrás.
Esta es, a nuestro juicio, la síntesis más honesta que produjo este gobierno: dos adultos municipales, cero interlocución con la realidad del otro lado de la reja, y un celular haciendo el trabajo pesado. El mostrar que se hace reemplazando al hacer. Si algún ciudadano necesitara explicarle a alguien fuera de Zárate qué es la gestión Matzkin, no hace falta el presupuesto, ni los decretos, ni las tasas: esta foto alcanza.
📰 El apagón informativo: cuando la respuesta a una denuncia es un álbum de fotos
Ahora bien: uno podría pensar que una imagen así, publicada por la propia gestión, generaría algún comentario. Alguna pregunta incómoda. Algo.
Silencio. Y no es la primera vez.
El lunes 5 de octubre publicamos ‘El icosaedro municipal’, donde documentamos, con Boletín Oficial en mano, la adjudicación del viaje del Costa Joven: el Decreto 305/26 por $73.000.000 a una única empresa sin licitación, imputados al Fondo Financiamiento Educativo, más $5.000.000 en ‘gastos eventuales’ no detallados, y el episodio del test de alcoholemia positivo al chofer que trasladaba a los chicos a la ‘Ciudad de Iguazú’ (sic), resultado que se repitió dos veces hasta obtener lo deseado, sin acta, sin protocolo publicado, sin explicación de nadie.
¿Qué pasó? Rápidamente, los medios y cuentas afines salieron a mostrar qué estaban haciendo los chicos allí: fotos de las Cataratas, contenido del viaje, la postal del premio. Todo muy lindo, nada que objetarle a los chicos. Pero del positivo de alcoholemia, de los $73 millones sin competencia, del fondo educativo pagando turismo, de la repetición del test hasta aprobar: ni una línea. Nadie preguntó nada. Nadie pidió el acta que el Municipio nunca mostró. Es el patrón que ya habíamos denunciado en ‘La NO noticia’: portadas enteras para lo que no informa nada; cero párrafos para lo que documenta todo.
El blindaje mediático que cubre a este gobierno no se sostiene en tapar la información: se sostiene en ahogarla. Se publica el álbum turístico para que nadie pregunte por la factura. Se publica la foto del Intendente en la reja para que nadie pregunte por la reja. Se inunda el espacio público con una realidad paralela, empaquetada como ‘información’, que ocupa el lugar exacto donde debería estar el debate. Y la sociedad, entre posteo y posteo, deja de preguntar.
🤐 Nadie habla del proyecto: el vacío como método de gobierno
Preguntémonos lo que esta redacción se pregunta cada semana, y que en la foto de Villa Carmencita queda nuevamente ilustrado: ¿por qué nadie habla del proyecto?
No del posteo. Del proyecto. No existe, al día de hoy, un documento público donde este gobierno explique qué quiere hacer con la reja de Villa Carmencita, con el agua del barrio, con la costanera, con el Centro de Gestión del Conocimiento que el Expediente 468/26 quiere entregar gratis por veinte años a una cámara empresaria. Lo que hay en su lugar es una sucesión de escenas: el Intendente aquí, el Intendente allá, el Intendente sonriendo del otro lado de una reja.
Ya lo escribimos en ‘El ningunismo llegó a Zárate’: en un sistema representativo, las opiniones que no se organizan no se traducen en poder. Y el poder no se queda vacío: lo ocupan otros. En Zárate, ese ‘otro’ que ocupa el vacío del debate es el relato municipal de producción continua. La ciudadanía que debería exigir proyecto se conforma, cuando se conforma, con contenido. Y el contenido, como muestra la foto, tiene una particularidad estructural: el protagonista siempre es el mismo, y el vecino siempre está del otro lado de alguna barrera.
🏁 Epílogo: la foto que el Municipio no debería haber publicado
Volvamos a la imagen, una última vez. La señora de rojo mira a través de la reja. El Intendente habla. La funcionaria filma. La reja está en el centro del encuadre, y es lo único del cuadro que nadie tocó.
Por eso esta foto es el mejor documento de la gestión Matzkin: porque el propio gobierno la eligió, la publicó y la celebró, sin advertir que en ella aparecía todo lo que no quiere mostrar. El afuera y el adentro. El gesto y la gestión. El mostrar y el hacer. Un Intendente que va a hablar y no a resolver; una funcionaria que va a retratar y no a escuchar; y un vecino que, después del posteo, sigue del otro lado de la reja, con el agua, si es que llega, exactamente a la misma altura que antes.
Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Nosotros corregimos: esta vale las mil palabras que nadie escribió sobre lo que realmente pasa en Villa Carmencita, y que el celular de la funcionaria no alcanzó a enfocar.
Las preguntas siguen ahí, del otro lado de la reja: ¿qué se hizo en el barrio, qué se hará, con qué plata y para cuándo? Mientras nadie las formule, esta nota es, una vez más, el parte que el Municipio no quiso escribir.
‘Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información’.
RODOLFO WALSH – AGENCIA CLANDESTINA DE NOTICIAS
