Mientras en el relato se gobierna para los que menos tienen, los datos demuestran que lo que se prioriza es la posibilidad de negocio de los que más tienen.
Autor: principedelmanicomio
Tenemos que dar la batalla.
Una vez más.
Tenemos la obligación de hacerlo.
Comemos lo que queremos, cuándo queremos. Nos bañamos con agua caliente, dormimos en una cama cómoda, nos calefaccionamos en invierno y nos refrigeramos en verano. Nosotros, los que tenemos estos privilegios, no tenemos excusas.
Porque si no la damos nosotros, que podemos, ¿quién carajo la va a dar?
El problema no es la temática en sí misma. Al fin de cuentas, somos muchos los argentinos que importamos costumbres culturales de otros lados. El problema -el verdadero, el que duele, el que no sale en las fotos- es que mientras hablamos de ‘la festividad de Halloween’, dejamos de hablar de lo que realmente importa.
Torres llega al Palacio Municipal con la misión imposible de ordenar el desorden, de dar volumen político a un gobierno que nunca lo tuvo, de negociar con una oposición que huele sangre.
Hoy el proceso electoral de dos tiempos expuso dos derrotas oficialistas consecutivas en menos de dos meses. Dos. Seguidas. Como si la ciudadanía estuviera tratando de enviar un mensaje en código Morse político: “Che, no nos gusta el rumbo”. Pero en el recinto parece que nadie tiene receptor.
Si la democracia se nutre de acceso, control y participación ciudadana -y no de oscuridad o silencio digital-, entonces la gestión que permite esto está fallando. En Zárate, los ciudadanos merecen algo más que pantallas de error: merecen instituciones que trabajen en la luz, no en la sombra.
En Zárate ganó Fuerza Patria el 7 de septiembre y ganó Fuerza Patria el 26 de octubre, los números así lo reflejan, pero si a este análisis cuantitativo sumamos la variable cualitativa, además perdió Marcelo Matzkin.
El león libertario rugió fuerte y el eco se escuchó desde La Quiaca hasta Ushuaia, pasando por el obelisco y llegando hasta el Congreso, donde las nuevas bancas violetas cambiarán las reglas del juego político.
Que gane la democracia. Pero sobre todo, que gane el sentido común a la hora de analizar los resultados.
¿Qué opinarán Matzkin y los ediles abstencionistas sobre la privatización de NASA ahora que ‘el crá’ la apoyó abiertamente? ¿Seguirán con el cuento de que ‘no tenemos información suficiente para opinar’? ¿O finalmente asumirán que están del lado de la privatización pero no se animan a decirlo?
¿Tendrá consecuencias electorales mañana?