Al final del día, lo que estamos presenciando en Zárate no es construcción política. No es gobernabilidad. No es búsqueda del bien común. Es simple y llanamente negocio personal. Es la vieja y conocida práctica de usar el Estado como agencia de empleos para los amigos políticos. Es la puerta giratoria que gira y gira y gira, siempre con los mismos apellidos rotando de cargo en cargo.
Buscando: Marcelo Matzkin
Si el gobierno municipal de Zárate es opaco y turbio en su accionar, el Ente para el Desarrollo de Zárate (ENDEZA) es su quintaesencia.
Mientras el intendente de Zárate pretende dar lecciones de ‘fortalecimiento institucional’ en un organismo internacional, en su casa aplica el más elemental de los debilitamientos: el de la ley que juró cumplir y no cumple.
Bienvenidos a Zárate: donde la información pública es una matrioshka infinita y el organigrama municipal es tan real como el Cuco. Donde prometer es gratis y cumplir es opcional. Donde la democracia es un espectáculo y la transparencia, una ilusión óptica.
El 7 de septiembre los vecinos dijeron ‘basta’. Que el proyecto de Matzkin no convenció. Y eso se tradujo en el Concejo Deliberante, pero en lugar de hacer autocrítica, en lugar de repensar estrategias, decidieron hacer lo que mejor saben: manipular las reglas del juego para seguir en la cancha.
¿Quiénes están detrás de AVANZAR Productores Asesores de Seguros S.A.? ¿Existen vínculos políticos, familiares o empresariales con el entorno de Matzkin? ¿O es pura casualidad que justo esta empresa haya sido la elegida entre… ninguna otra?
Bienvenidos a Zárate: donde la información pública es una matrioshka infinita y el organigrama municipal es tan real como el Cuco. Donde prometer es gratis y cumplir es opcional. Donde la democracia es un espectáculo y la transparencia, una ilusión óptica.
al final del día, la política bonaerense es eso: una escalera caracol donde todos suben pensando que van hacia arriba, pero en realidad solo están dando vueltas en el mismo lugar. Y Ranzini, con su nuevo cargo en el BAPRO, acaba de completar una vuelta más. ¿Cuántas le quedarán? El tiempo lo dirá. Pero apostamos a que muchas. Porque en este circo, los que saben hacer malabares con sus convicciones siempre tienen trabajo.
La diferencia entre Maradona y Unrein es simple: el Diego ponía la cara, asumía, bancaba. Walter busca culpables, se victimiza, esconde la mano después de tirar la piedra.
El Diego tenía razón en aquellas declaraciones de 2009. Walter, claramente, no la tiene hoy.
La sesión de ayer fue apenas el primer capítulo de esta nueva temporada del circo político zarateño. Y si arrancó así, con irregularidades, un presidente que no estuvo a la altura, negociaciones a puertas cerradas, cuartos intermedios interminables y malabares legales, no queremos ni imaginar cómo va a terminar.