Matilla tardó más de 72 horas en reaccionar a la peor semana de la gestión Matzkin. Lo hizo con una gacetilla de prensa.
Pero bueno: que hable el que quiera. Total, en Zárate nadie rinde cuentas de nada.
Buscando: Marcelo Matzkin
El subsecretario apartado, el secretario que sí sabía y el intendente que, dice, no tenía ni idea. En el Palacio Municipal sobran los nervios y faltan las respuestas. En el Concejo Deliberante, la costumbre de no preguntar sigue intacta.
Cuatro horas de silencio. Dieciséis minutos de reacción. Un decreto con fe de erratas. Dos versiones incompatibles sobre lo que sabía Ferreyra.
Cómo el Ejecutivo municipal empaquetó: beneficios para desarrolladores inmobiliarios, una intendencia paralela sin control y la venta de tierras públicas en una sola ordenanza. Lo llaman ‘desarrollo urbano’.
Las dos concejales de la Unión Cívica Radical de Zárate optaron por la abstención cuando se votó repudiar el vaciamiento universitario de Milei. Su argumento: la hipocresía del peronismo provincial. La historia del Radicalismo y la universidad pública opina distinto.
El gobierno de Matzkin publicó dos decretos consecutivos con errores groseros. Uno tiene la inflación mal calculada. El otro aprueba una escala salarial sin publicarla. Y el eslogan sigue siendo ‘Haciendo lo que dijimos que íbamos a hacer.’
Decía Lao-Tsé: «Un viaje de mil millas comienza con un solo paso».
Presentar una rendición de cuentas no es ser transparente: es cumplir con la ley.
Que no te tomen de boludo.
Hay un crédito que no cierra, un nombre que aparece varias veces en el ecosistema municipal, y un silencio que ya lleva dos meses. El gobierno local tiene un slogan que dice estar ‘haciendo lo que dijo que iba a hacer’. Bueno. Ojalá alguien, en algún momento, haga lo que dijo: explicar.
¿Están a los dos lados del mostrador?
Hace falta que quienes creen que el municipio puede funcionar mejor se junten, hablen y empujen en la misma dirección. No en abstracto: en concreto.