Hay un crédito que no cierra, un nombre que aparece varias veces en el ecosistema municipal, y un silencio que ya lleva dos meses. El gobierno local tiene un slogan que dice estar ‘haciendo lo que dijo que iba a hacer’. Bueno. Ojalá alguien, en algún momento, haga lo que dijo: explicar.
¿Están a los dos lados del mostrador?
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Hay una diferencia enorme entre creer en el Radicalismo y tener una ficha de afiliación al partido. En Zárate, esa brecha hace rato que dejó de ser anécdota.
Hace falta que quienes creen que el municipio puede funcionar mejor se junten, hablen y empujen en la misma dirección. No en abstracto: en concreto.
‘Haciendo lo que dijimos que íbamos a hacer’ es, involuntariamente, el slogan más honesto que podría haber elegido este gobierno. Porque al pronunciarlo en voz alta, admite sin querer que la ciudadanía ya no les cree. Y que necesitan convencerla.
¿Qué hace el Estado municipal organizando el canje de figuritas?
La clase política zarateña lleva semanas con la Rendición de Cuentas en un cajón, pocos la analizan, muchos menos la discuten, y casi ningún funcionario se molestó en defenderla en persona. Hay mucho para entender ahí.
El derecho a la educación no tiene pasaporte. Nunca lo tuvo. Y si ahora alguien cree que debería tenerlo, que al menos tenga la honestidad de decir que no está defendiendo la educación pública, sino una versión recortada, conveniente y con asterisco de ella.
‘INEXPLICABLE’, dice Matzkin.
Nosotros lo explicamos desde hace tiempo. El problema no es que sea inexplicable. El problema es que nadie quiso escuchar.
El domingo Macri movió una ficha. Y cuando los tableros se mueven, todos los jugadores tienen que decidir si se quedan en el lugar que estaban o aprovechan para moverse también.
¿Por qué se les sigue transfiriendo dinero a una empresa que incumple con la rendición de las transferencias anteriores?