El 70% de las mujeres argentinas hoy le da la espalda a Milei. ¿Quién las convocará a construir la Argentina que viene?
Autor: principedelmanicomio
Hay cosas que en Zárate se repiten con una puntualidad casi admirable. El asfalto que se rompe, los baches que vuelven, las promesas que no llegan… y las moratorias. Siempre las moratorias. Da igual el año, da igual el discurso. Cuando el calendario avanza y la recaudación aprieta, ahí aparece,…
En un Estado de derecho, los pagos se realizan en virtud de normas vigentes en el momento del pago. No de normas futuras. No de normas que todavía no existen. No de normas que se van a dictar retroactivamente para blanquear lo que ya se hizo. Esa es la diferencia entre institucionalidad y voluntarismo disfrazado de institucionalidad.
Los números del primer trimestre 2026 de la Municipalidad de Zárate son un ejercicio de ilusionismo contable. Donde los programas sociales más urgentes registran ejecución cero, los responsables públicos elaboraron metas tan irrisorias que el sistema las supera sin que nadie haga nada. Una historia de hambre que no se cuenta y asfalto que no se tiende.
Nadie pidió formalmente ni una sola modificación presupuestaria en el primer trimestre. Y sin embargo, como veremos, hay partidas que ejecutaron el 200%, el 1.000% o el infinito por ciento de lo que el Deliberante había habilitado.
El oscurantismo y la opacidad siguen campeando a sus anchas en el Departamento Deliberativo local.
El dato que hiela la sangre es el siguiente: la fe mueve montañas, sí. Pero las montañas, la inflación real, el salario que no alcanza, el desempleo que aumenta, se mueven solas. Y cuando la fe empieza a flaquear, el ICG cae en picada.
Las personas jurídicas en las que el Municipio de Zárate es parte tenían hasta el 31 de marzo para rendir sus cuentas ante el Concejo Deliberante. No lo hicieron. Y el HCD, fiel a su costumbre, no dijo absolutamente nada.
en Argentina, las leyes no se cumplen: se administran. Y los que más habilidad demuestran en esa administración son exactamente los mismos que después dan clases de república y transparencia.
Cuarenta y tres años después de aquella cadena nacional, el Documento Final de la Junta Militar sigue siendo un texto peligroso. No porque tenga poder legal, que no lo tiene, sino porque representa una forma de pensar que no desapareció con la dictadura.