Mientras en el relato se gobierna para los que menos tienen, los datos demuestran que lo que se prioriza es la posibilidad de negocio de los que más tienen.
El poder sin control es tiranía. El control sin poder es decorado. En Zárate tenemos ambas cosas: un Ejecutivo que hace lo que quiere y un Concejo que mira para otro lado. Y mientras tanto, los vecinos pagan el precio de este circo institucional.