Marcelo Matzkin no es el único político oportunista del país. Pero en Zárate, su zigzagueo es especialmente cínico. Hace meses, defendía el CAREM y hablaba de ‘soberanía energética’ como si fuera una bandera personal. Hoy, celebra un proyecto extranjero que desarticula el tejido científico nacional, y que convierte a la Argentina en un mero emplazamiento para una patente norteamericana. La soberanía, al parecer, tenía fecha de vencimiento.